Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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miércoles, 1 de abril de 2015

Eco de "Elogio del papel" de Roberto Casati (Abc 31.03.2015)

CULTURAL / LIBROS

Contra el papanatismo digital

Día 31/03/2015 - 11.20h
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En defensa del libro en formato tradicional alza su voz Roberto Casati. Su «Elogio del papel» es una obra contra el colonialismo digital

Alegato a favor de la lectura y, sobre todo, del papel. Los nuevos soportes tecnológicos no ofrecen las condiciones necesarias para que esta se lleve a cabo en silencio, concentración y ajena a las múltiples intromisiones introducidas por los aparatos electrónicos.
La estructura del libro en papel es completamente lineal y el lector nunca se pierde. La lectura digital está repleta de emboscadas y hay que elaborar mentalmente un mapa de la misma para no perderse. Si leer significa aislarse, silenciarse para profundizar, los nuevos dispositivos electrónicos no nos ayudan, sobrecargados como están de aplicaciones infinitas y todas ellas entretenidas.

ABC
Cubierta de «Elogio del papel»
También el libro de Roberto Casati es un alegato en favor de una escuela libre de todos aquellos elementos que el alumno ya tiene en la vida cotidiana. Una defensa del profesor presencial frente al profesor digital o virtual. Una defensa del saber y el conocimiento frente a la información. La escuela como un espacio liberado de la tecnología, al menos en las clases. Fuera de ellas se puede -y debe- utilizarse para estar en contacto permanente con los alumnos.



Casati afirma que él utiliza mucho internet en sus cursos y en sus comunicaciones con los estudiantes, pero no lo utiliza en clase. La clase es una relación directa entre el profesor y el alumno sin intermediarios, o aquellos que se utilicen no sirven para suplantarlo. El profesor envía material de trabajo, bibliografía, responde cuestiones diferentes, da ideas, pero fuera de las clases.
Hay que luchar contra la tesis de que la escuela debe adaptarse a la evolución de la sociedad. Casati lo discute. La escuela debe ayudar a la sociedad a entender si una de sus trayectorias de desarrollo es obligatoria. La verdadera fuerza de la escuela no es saber adaptarse, sino poder crear zonas de tranquilidad a partir de las cuales se pueda observar pausadamente la evolución de la sociedad.

En peligro

La escuela no puede competir con la Red, debe ofrecer cosas nuevas y diferentes: más saber y profundización en el mismo. Y si la lectura sigue siendo necesaria, también lo es la escritura manual, una forma fundamental de pensamiento y un paso previo para la mecanográfica y las nuevas que aún puedan inventarse.
Creaciones como el i-Pad no nacieron para acoger el libro entre sus fines primordiales, sino para ser una opción más y la lectura no la principal. Y todas las conexiones que se ofrecen durante la lectura no contribuyen a mantener la atención sino a alejarla, pues no se puede estar investigando cada cosa de la que se habla en la narración sin que se pierda el hilo de la misma.
El i-Pad nació para satisfacer esas necesidades urgentes y, sobre todo, para crear constantemente otras nuevas: «No es solamente un ordenador de consumo en sí, es el último eslabón de una gigantesca cadena de distribución, de la cual es el escaparate», afirma Casati.
La familia, la educación y el Estado son los pilares básicos para fomentar la lectura y debe hacerse defendiendo los mismos hábitos que durante siglos. La sociedad es consciente del peligro de esta pérdida, pero los intereses de las industrias de las telecomunicaciones no son coincidentes con estos valores; por eso el Estado, a través de la escuela y la universidad, debe reforzar, mejorar y facilitar la lectura de libros. En las escuelas hay que explicar por qué se debe leer, cómo se lleva a cabo una lectura satisfactoria y cuáles son los libros esenciales para cada edad.
La escuela debe ayudar a destruir los tópicos contra la lectura y facilitarles luego, a la universidad y a la familia, la prolongación de estas enseñanzas básicas. La lectura debe ser institucionalizada. Es importante seguir desarrollando la red de bibliotecas escolares, universitarias, municipales y estatales y, a través de ellas, la realización de actividades culturales.
Evidentemente, el nivel de apoyo de las nuevas tecnologías no se debería relegar, sino estar presente, pero a sabiendas de cuál es el papel de cada uno. Leer es, sobre todo, saber interpretar. La lectura en profundidad es una de las riquezas de la sociedad contemporánea, y la sociedad misma ha de defenderla.

El día de mañana

Roberto Casati se muestra absolutamente contrario al voto por internet. Está de acuerdo en que quizás la participación crecería, pero la calidad del sistema electoral es aún más importante, «y lo que hoy en día fomenta la participación, puede que no la fomente el día de mañana, o que incluso destruya los fundamentos mismos del voto». Lamanipulación y los fraudes en la Red enrarecerían el sistema democrático; además, sería muy difícil mantener la privacidad del votante, elemento esencial en la democracia».

Luchar por la verdad

¿Es verdadero todo lo que se dice en internet? ¿Podemos fiarnos de todo lo que está en la Red? Todavía no, todavía no todo está controlado. Elpapel aún mantiene el prestigio y la fiabilidad. Esto lo hace muy poderoso frente a lo digital. Hay que luchar por la verdad, por la legalidad y por el respeto en la red, y expulsar de la misma a quienes la utilizan para sus intereses meramente partidistas.
«Elogio del papel», escrito nada menos que por el director del CNRS (Centre National de Recherche Scientifique), es un libro claro y preciso, comprometido con lo racional y ajeno a las pasiones del momento. Estácontra el papanatismo digital, no contra las nuevas tecnologías. Ellas deben seguir ayudándonos en nuestro desarrollo, sin por ello tener que prescindir de nuestros mejores hábitos y fuentes del saber.

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