Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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martes, 9 de mayo de 2017

Esta confusión (entre tecnología y cultura, novedad y progreso, invento y curación…) es el síntoma del fetichismo supersticioso que gobierna a una sociedad falsamente moderna.


Elogio al libro de papel
La innovación disfruta de un prestigio inmerecido. Se nos pide que rindamos pleitesía a lo que aparece como novedad, pero nuestra obligación intelectual es hija del viejo escepticismo. Seamos críticos. Mejor recelar de todo aquello cuyas consecuencias no han sido calculadas.
El ebook (dejemos que en su esperada agonía lleve su nombre en inglés) constata la ingenuidad de una sociedad dispuesta a aplaudir la innovación como si los productos mercantiles de la tecnología pertenecieran a la redención del género humano.
Esta confusión (entre tecnología y cultura, novedad y progreso, invento y curación…) es el síntoma del fetichismo supersticioso que gobierna a una sociedad falsamente moderna.
El ebook irrumpió en el escenario entre anuncios, focos y aplausos.
Ya se sabe: las campañas de publicidad que seducen a los sentidos y excitan la candidez.
Afortunadamente, su efecto hipnótico se agota.
El declive del ebook procede de una más que evidente insatisfacción: una vez superado el ciclo del esnobismo –una epidemia de contagios imitativos-, los usuarios crédulos, finalmente comprenden. Y despiertan.
Súbitamente se dan cuenta y con la pantalla en la mano llega un día en que se preguntan “¿para qué quiero yo esto?”.
El ebook es un problema político. Si triunfara, destruiría la cadena de producción del libro de papel: sus artesanías, oficios e industrias. Incluyendo aquí al destinatario último de un invento humanista: el lector autónomo.
Resulta lamentable que no se hayan encendido las luces de alarma ante los peligros de la dependencia entre “usuarios” y “servidores”. ¿Los servidores? ¿Los servidores de quién?
Esta perversa designación ya debería habernos alertado.
Estamos obligados a preservar el grado de autonomía individual conquistado en la Galaxia Gutenberg y a recelar de las “innovaciones” que atrofian nuestro campo de decisión.
Además de ser una operación mercantil ruinosa (¿cuántas veces tendremos que pagar para leer los libros de “nuestra” biblioteca? Caducan los programas de nuestro ordenador, las aplicaciones, los terminales… hay que pagar constantemente la conexión a las operadoras telefónicas, a las eléctricas…); resulta que el acceso a “nuestro” libro, que nadie sabe dónde está, depende de llaves que no nos pertenecen.
Resulta absurdo creer que esta “innovación” mejora nuestra autonomía de ciudadanos libres.
Consentir que se hurgue en los hábitos de nuestra privacidad hasta el punto de que “alguien” sepa qué libros estamos leyendo y qué fragmentos estamos subrayando, me parece un error ridículo. Ser vigilado, computado, censado o rastreado por un algoritmo no es menos inofensivo que serlo por un inquisidor
El control de los hábitos lectores es una intromisión política en el territorio de la intimidad: nuestra obligación es preservarla con celo.
Y otra cosa a tener en cuenta: si triunfaran los deseos de los fabricantes del libro electrónico, cualquier libro impertinente o molesto podrá desaparecer de los “servidores” cuando sus propietarios así lo deseen.
Con una sola tecla, sin hogueras, humos y cenizas, pero con el mismo efecto.
La facilidad con que en el futuro podrá ejecutarse un índice de libros prohibidos es pasmosa.
El éxito político del ebook no ha sido su implantación, tan renqueante, sino la credulidad militante de los que han ensalzado la supremacía del artefacto. Estas redes de complicidad espontánea (no necesariamente interesadas) permiten a los emprendedores, siempre legitimados por el prestigio de la innovación, poner a la venta artificios tecnológicos que deterioran nuestra soberanía.
Admiro el ingenio de los emprendedores californianos, pero, francamente, nuestra obligación es preguntarnos si sus innovaciones nos convienen.
[Publicado el 08/5/2017 a las 11:08]

martes, 28 de febrero de 2017

Las exigencias de lo manual disipan los espejismos de lo digital.

Pág. 50: Para que las personas hipnotizadas por lo virtual y por el atomismo vuelvan a abrir su espíritu, es preciso empujarlas a trabajar con las manos, a tocar un instrumento musical, a desbastar una madera, a cultivar un huerto, a descubrir que los alimentos no aparecen por arte de magia en los estantes de los supermercados, y que la hierba no crece tirando de ella. Las exigencias de lo manual disipan los espejismos de lo digital.


martes, 7 de febrero de 2017

En un ejemplar de las Geórgicas.

Cuando Eugenio de Andrade escribió este poema, describió nuestro amor por los libros.
En un ejemplar de las Geórgicas.
Los libros. Su cálida,
tierna, serena piel. Amorosa
compañía. Dispuestos siempre
a compartir el sol
de sus aguas. Tan dóciles,
tan callados, tan leales.
Tan luminosos en su blanca
y vegetal y cerrada
melancolía. Amados
como ningunos otros compañeros
del alma. Tan musicales
en el fluvial y rebosante
ardor de cada día.
   Oficio de paciencia (1994).


A los libros de mi biblioteca

Durarán más que tú,
pero nadie
posará en ellos con más gusto su mirada,
aspirará su olor a papel viejo
preferible al perfume más sutil,
recorrerá sus lomos,
los abrirá con igual mimo,
descubriendo tesoros olvidados,
textos, recortes que los complementan,
volviendo a colocarlos con amor
en el sitio cabal, para encontrarlos
—milicia silenciosa y no violenta—
no en más de tres minutos.

Habrá de pasar tiempo, 
dejadme imaginarlo,
hasta que se acostumbren a otras manos:
ojalá no sean ásperas con ellos.

Antonio Martínez Sarrión, Poeta en Diwan
Tusquets 2004



jueves, 2 de febrero de 2017

Luis Landero: “La redes sociales son las ‘chuches’ de la información”

Fuente

Lo de la tele lo dice entre risas y, a la vez, muy en serio. En su opinión, la televisión y las nuevas tecnologías están en la trinchera opuesta a la enseñanza: “Es un fenómeno que yo viví a pie de obra. Cuando empecé a dar clase, en 1978, había mucha paz en los institutos, pero la enseñanza se ha ido deteriorando. Ahora la lectura tiene tanta competencia... ¿cómo va a hacer nadie el esfuerzo de leer? No sabemos cómo serán de mayores los nativos digitales que crecen con Internet y al que dedican mucho tiempo, tiempo que no van a dedicar a la lectura. ¿Cómo le vas a decir a un niño que coma legumbres cuando puede comer chuches? Porque el WhatsApp y las redes sociales son chuches, juguetes, las chuches de la información. No cuestan ningún trabajo. Sin embargo, formarte culturalmente requiere un plan y un esfuerzo, lleva un tiempo”.


lunes, 23 de enero de 2017

"Leer es un proceso más largo y más complejo que ver"

“Los treinta y dos capítulos de una novela —si consideramos primero cómo leer una novela— son una tentativa de hacer algo tan estructurado y controlado como un edificio. Pero las palabras son más intangibles que los ladrillos; leer es un proceso más largo y más complejo que ver. Tal vez la forma más rápida de entender los elementos de lo que hace un novelista no sea leer sino escribir, experimentar personalmente los riesgos y dificultades de las palabras”. (Págs. 25 y 26).


viernes, 2 de diciembre de 2016

Diez consejos de un neuropsicólogo infantil a los padres sobre el uso de tabletas por los niños


ReL 1 diciembre 2016
Nacho Calderón es uno de los neuropsicólogos de referencia del momento. Desarrolla su labor entre España y Estados Unidos siendo el director del Instituto de Neuropsicología Aplicadas (INPA) en Madrid y del Neurological Rehabilitation International Consultants de Laredo (Texas).

Especialista en niños este profesional conoce perfectamente los efectos del abuso de la tecnología (móviles, tabletas, ordenadores y televisión) en los más pequeños. Y tras observar a miles de niños sus conclusiones son devastadoras. Ya sea con ciertas patologías o sin ellas alerta a los padres de los límites que deben poner a sus hijos en la utilización de estas tecnologías. En un artículo publicado en su blog, Educar con sentido, que reproducimos a continuación, explica los efectos en los niños basados en su experiencia en sus consultas:

La presencia en nuestras vidas de dispositivos electrónicos que utilizan internet (teléfonos móviles y tablets) es, a todas luces, inevitable – lo cual no es malo – pero su uso está rápidamente alcanzando dosis que nadie puede negar que constituyen un abuso.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Tecnologías en las aulas: se espera mucho, se sabe poco

Fuente: Aceprensa


11.NOV.2016

“Despega la escuela inteligente”. Este u otros titulares parecidos nos anuncian con frecuencia que una nueva forma de educar ha llegado para quedarse. Sin embargo, a pesar del optimismo en torno a este cambio de paradigma, los argumentos en favor del modelo alternativo están basados en criterios no siempre académicos, valoran excesivamente el aspecto innovador de ciertas prácticas, y aún no han sido confirmados por la investigación. No obstante, algunos profesores vislumbran un futuro prometedor.
La nueva escuela y el papel de las tecnologías
Existe en la opinión pública un clima de esperanza en torno a lo que se ha venido en llamar la “escuela inteligente”. Sin embargo, más allá de unos cuantos lemas que se repiten como mantras, no es fácil encontrar una propuesta clara, detallada y realista de cómo ha de ser esta educación del futuro.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

“Móviles y ordenadores en las aulas dificultan el aprendizaje”

Fuente: La Vanguardia
Manfred Spitzer, psiquiatra, investiga los efectos de la tecnología digital en la educación

Como Bill Gates y Steve Jobs, me eduqué mejor sin ordenadores. Soy alemán: la UE debe prohibir los artefactos digitales en los colegios. La tele nos quita más de lo que nos da: se la negué a mis hijos y hoy me lo agradecen. Colaboro con la Obra Social La Caixa y la Fundación Aprender a Mirar
“Móviles y ordenadores en las aulas dificultan el aprendizaje”
LV | Foto: David Airob



Parados digitales

Ignoro si la tecnología digital ha mejorado la vida social, sentimental o intelectual de nuestros jóvenes, pero está claro que la laboral no. Porque, los veinteañeros de hoy, con todas sus habilidades digitales, tienen menos empleos y peor pagados que a su edad sus padres educados sin ordenadores. Así que la era digital no ha traído más prosperidad, sino vida low cost para todos excepto para los fundadores de las corporaciones tecnológicas que los han hecho billonarios. El doctor Spitzer añade que, aunque en Alemania hay más empleo juvenil que aquí, también está peor retribuido que cuando todos éramos analógicos y no teníamos 300 amigos en Facebook, sino sólo treso cuatro para charlar.
Usted habla de “demencia digital”: ¿Lleva móvil, doctor?
Claro, porque soy mayor y sé usarlo lo justo, pero los niños no. Por eso no he dejado a mis hijos que lo tuvieran hasta los 18 años y hoy que tienen 20 me lo agradecen.
Si sus hijos lo hubieran podido usar, ¿no serían hoy mejores profesionales?
Hay evidencias científicas de que no. ¿Sabe por qué Bill Gates o Steve Jobs triunfaron?
¿...?
Porque tuvieron una excelente educación analógica que les preparó para ser innovadores.
¿Con ordenadores en sus aulas, smartphones y iPads no hubieran sido aún mejores?
Al contrario, el uso de esos aparatos retrasa la madurez de niños y adolescentes, y les impide concentrarse y aprender. Lo mejor para enseñar es leer, escribir, tomar notas, trabajar con el profesor: ¡eso es tecnología punta pedagógica!
¿Por qué está tan seguro?
Soy psiquiatra y neurocientífico y no doy opiniones, sino que he recogido pruebas durante años sobre los efectos de la introducción de la tecnología digital en las aulas que demuestran que perjudica al aprendizaje.

viernes, 28 de octubre de 2016

La erosión de la verdad

Fuente: El PaísT

Publicar información falsa es fácil y hacerla circular, aún más. La tecnología no distingue entre los rumores, los infundios y los hechos confirmados. Sin una información fiable, la libertad de opinión opera en falso y la democracia se degrada



EVA VÁZQUEZ

En 1928, George Orwell alertó en un artículo sobre el peligro de una prensa barata, supuestamente popular. El artículo se titulaba A Farthing Newspaper (“Un diario de un cuarto de penique”) y hablaba de un periódico de París, el Ami du peuple,que costaba unos pocos céntimos y se presentaba como amigo de las clases populares, pero que en realidad defendía los intereses de su propietario, un industrial poderoso, con una línea editorial conservadora.


Orwell se preguntaba si un periódico se podía mantener únicamente con los ingresos de la publicidad, especulaba sobre los oscuros beneficios no monetarios que el Ami du peupleproporcionaba a su dueño y concluía diciendo que aquel diario supuestamente amigo del pueblo era un peligro para la libertad de prensa, porque podía dejar fuera del mercado a otros rotativos más serios que se veían obligados a rebajar el rigor informativo para competir en un terreno que no era el suyo.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Manfred Spitzer: «El uso de tecnología frena el aprendizaje en los niños»

La Razón


  • Manfred Spitzer / Psiquiatra

  • El psiquiatra alemán es autor del libro «Demencia digital», donde denuncia que el mal uso de la tecnología puede tener efectos tan adversos como el alcohol

  • Manfred Spitzer, psiquiatra
    Manfred Spitzer, psiquiatra
    Cristina Bejarano
    Una de las funciones de nuestro cerebro es la del aprendizaje, pero el uso de móviles y ordenadores provoca más daños que beneficios porque, al igual que un músculo, el cerebro sólo se ejercita si lo usamos de manera adecuada. Así lo cree Spitzer, que ha participado estos días en una nueva edición del ciclo Futur (s), organizado por Obra Social «La Caixa» y la Fundación Aprender a Mirar.
    –¿Está de acuerdo con el uso de las nuevas tecnologías en los colegios y en la educación en general?

    –Es una manera de quitar trabajo al cerebro. Cada vez que una máquina hace el trabajo por mí, el cerebro no aprende. La tecnología inhibe la capacidad de hacerlo. Las máquinas que utilizamos los adultos sirven para apoyar el trabajo intelectual que hacemos, pero no ocurre lo mismo en las aulas, donde las máquinas están para sustituir trabajo intelectual.
  • martes, 11 de octubre de 2016

    Quiero leer en papel





    El País


    El libro impreso sobrevive en plena era digital a pesar de los negros augurios que despertó en 2007 la irrupción del ‘e-book


    Peter Marlow Magnum Photos / Vídeo: EL PAÍS

    La elegía del papel tendrá que esperar. Los negros augurios que daban por muerto al libro impreso, ese vehículo de ideas que cambió la historia de la humanidad, el más poderoso objeto de nuestros tiempos según claman algunos, no se han cumplido. El e-book no lo entierra; al menos, todavía. Persiste el olor a papel, a tinta, a cola; el tótem sigue vivo, tocado, pero coleando.
    Por mucho que los medios y plataformas hablemos de lo nuevo, de lo que está por llegar, del último gadget tecnológico, luego está la tozudez de las estadísticas. Y son bien claras, tanto aquí, como en Estados Unidos. Dos de cada tres personas siguen leyendo los libros, sobre todo, en papel.
    El deslumbramiento que produjeron los nuevos dispositivos electrónicos de lectura se ha estabilizado. Dejaron de ser moda para convertirse, eso sí, en un hecho, en un fenómeno que llegó para quedarse. La amenaza que muchos editores veían a principios de siglo en el e-book ha cambiado de aspecto. Se esconde dentro del móvil. Es el cambio de hábitos. Pero recordemos, antes de nada, cómo empezó todo.

    sábado, 17 de septiembre de 2016

    "Interesa más tener ideas nuevas que disponer de nuevos cachivaches con nuevas features"

    José María Barrio, profesor titular de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, en Homo adulescens, págs. 76-77.

    La llamada «cultura de la imagen» habla, sin duda, de algo real, pero hoy a muchos se les puede ocultar que pensar a fondo, y en serio, a menudo requiere cerrar los ojos. (Platón entendía la «dialéctica» precisamente como el arte de remontarse desde las sombras –el mundo de las imágenes sensibles– hasta las ideas). A mi juicio es falso aquello de que «una imagen vale más que mil palabras». Eso es verdad para los gatos, no para los seres racionales. La rapsodia icónica que las llamadas «tic,s» vierten en las meninges de media humanidad dificulta enormemente la distancia crítica necesaria para reflexionar, pararse a pensar, detenerse en algo que lo merece; desde luego, supone un obstáculo no pequeño para el estudio serio.
    No sólo de cara al rendimiento académico, sino atendiendo ante todo al desarrollo intelectual, hoy los educadores –y en particular los docentes– han de saber mostrar que lo interesante de las tecnologías informáticas no es lo que podemos hacer con ellas, sino lo que podemos dejar de hacer gracias a ellas, el tiempo que liberan para dedicarlo a lo realmente interesante: leer libros gordos y conversar sobre ellos con los amigos. Es un reto, porque es fácil que una persona –cualquiera, pero sobre todo los más jóvenes– se deje «enredar» en las redes informáticas, y hay muchas solicitudes que pugnan por captar nuestra atención distrayéndola en lo secundario (los medios y las técnicas).
    A deshacer la confusión reinante poco o nada contribuye la verborrea desatada en torno a la «innovación». Casi siempre se entiende en términos de nuevas tecnologías. Eso puede tener mucho interés en el mundo de la economía, la empresa y la mercadotecnia, pero en el espacio académico interesa más tener ideas nuevas que disponer de nuevos cachivaches con nuevas features. Esto es absolutamente secundario. La verdadera innovación no es tecnológica, sino espiritual; es la creatividad intelectual.



    jueves, 18 de agosto de 2016

    Perduración del libro y la lectura

    Francisco AYALA, de la Real Academia Española
    “ABC” (La tercera de ABC). 21 /12/1984
    NO soy yo de esas personas que retroceden frente a cualquier innovación y, negándose a admitir el cambio histórico, desesperadamente se aferran a los valores, modos y formas de comportamiento que llenaron su vida. Lejos, por lo demás, de todo espíritu novelero, he reconocido, sin embargo, el profundo alcance revolucionario de los actuales adelantos tecnológicos, y he ponderado las ventajas que ellos traen consigo, a trueque –claro está– de inevitables inconvenientes.
    En cuanto se refiere a los medios de co­municación audiovisual, cuyos beneficios resultan demasiado obvios, no puede ocultársele a nadie, por otra parte, que, al desplazar en considerable medida a la letra impresa, van en detrimento del hábito de la lectura, con el consiguiente rebajamiento del nivel de atención a las artes alfabéticas y deterioro del lenguaje.

    Con la introducción de esos medios elec­trónicos, se apresuraron los noveleros a declarar periclitado el imperio del libro, dando por conclusa la fase histórica que, con atinada frase publicitaria de inmediato éxito, suele denominarse «galaxia Gutenberg». Como de costumbre, también en esto exageran los noveleros.

    miércoles, 6 de julio de 2016

    Por qué es importante que los niños escriban a mano en un mundo de teclados


    Los expertos creen que escribir a mano puede ayudar a los niños a prestar atención al lenguaje escrito

    El País



    Los niños empiezan a usar móviles a una edad cada vez más temprana. GETTY IMAGES / EL PAIS
    Existe una tendencia a infravalorar la escritura manual como una habilidad innecesaria, a pesar de que los especialistas han advertido de que aprender a escribir puede ser la clave para, en fin, aprender a escribir.

    lunes, 4 de julio de 2016

    Mónica Margarit: “Un día volveremos a leer sin mirar cuatro veces al móvil”

    ¿Encuentra que este país ha perdido capacidad de concentración? Las personas somos las primeras en perderla. No gestionamos bien nuestra relación con las nuevas tecnologías y perdemos concentración. Es lógico que tengamos la misma impresión cuando observamos a la sociedad o al país en general.
    ¿Por qué ocurre eso? Porque estamos en un periodo de transición (¡espero!) hacia una buena gestión de la relación con las nuevas tecnologías y con esa cantidad ingente de información que nos llega por distintas vías y formatos. Pasará, y seguiremos leyendo un libro entero o un artículo hasta el final, sin interrumpirlo con cuatro miradas al móvil. Pero pasará un tiempo.