Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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martes, 5 de abril de 2016

Un tercio de los españoles reconoce no leer libros


Un tercio de los españoles reconoce no leer libros

V.M: - martes, 5 de abril de 2016

José Manuel Martínez Cano, Antonio Barnés y Juan Bravo debatieron sobre el fomento de la lectura en nuestro país, dentro de la programación de conferencias diseñada por Aluex

El ciclo de conferencias La cultura. Nuestro patrimonio, programado por la Aluex, incluyó ayer una mesa redonda sobre El fomento de la lectura, que contó con la participación de José Manuel Martínez Cano, licenciado en Filosofía y Letras, Antonio Barnés, profesor de Filología Hispánica de la Facultad de Humanidades de la UCLM, y Juan Bravo, catedrático de Filología Francesa en esa misma Facultad.
Los conferenciantes ahondaron en los datos del Informe Pisa relativos a nuestro país, que nos sitúa un punto por debajo de la media de la UE y ocho por debajo de la OCDE en comprensión lectora. Además, según estadísticas recientes, en una sociedad presuntamente avanzada como la nuestra uno de cada tres españoles asegura no haber leído un libro, «datos realmente preocupantes», subrayaron.
El Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte sitúa a la lectura como una herramienta básica  en el marco de la sociedad de la información y de cara a la integración del individuo en la sociedad, por todo ello apuntaron la necesidad de promover iniciativas tendentes a paliar ese déficit, sobre todo entre la población más joven, «porque, como decía Borges, somos lo que leemos», puntualizaba Martínez Cano.

También incidieron en las siete leyes educativas que se han sucedido en nuestra actual democracia, anulando cada una a la anterior, y que también tuvieron efectos negativos en la formación de las últimas generaciones.
A todo ello deben añadirse las nuevas formas y cauces de comunicación o programas alienantes que se emiten habitualmente en la televisión, cuyas carencias y deformación en el lenguaje ayudan poco en esa comprensión y hábitos de lectura.
En ese sentido, Martínez Cano reflexionaba sobre qué se lee. «Está muy bien que un niño lea las aventuras de Harry Potter, pero muchos adolescentes se centran en novelas pseudogóticas e incluso mangas japoneses de componente muy agresivo... realmente no se lee bien y es preciso detectar dónde está la raíz del problema, personalmente pienso que empieza en la familia y más adelante sigue en las escuelas». Además, según los datos aportados por el CIS, los españoles leen una media de ocho libros al año, muy lejos de los 45 de Noruega o los 47 de Finlandia, y géneros como la poesía o el ensayo figuran a la cola de las preferencias.
En cuanto a alternativas, se apuntaron la necesidad de impulsar planes efectivos de animación desde las escuelas, hasta el fomento de los clubes y talleres de lectura o la necesidad de revisar el IVA cultural que supone un gravamen excesivo a los libros.

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