Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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miércoles, 23 de marzo de 2016

Los libros y la conversación (Gabriel Zaid)

Aceprensa

El arte de leer, escribir y editar
"La cultura es conversación", sostiene el poeta y ensayista mexicano Gabriel Zaid en este artículo publicado en El Mercurio (Santiago de Chile, 24-I-93). Pero leer, escribir, editar, pueden ser un modo de echar leña al fuego de esa conversación, formas de continuar ese diálogo por otros medios. Lo importante es que la letra favorezca la animación creadora.
Gracias a los libros, sabemos que Sócrates desconfiaba de los libros. Los comparaba con la conversación, y le parecían deficientes para reproducir la inteligencia y la vida creadora. Sus argumentos eran los siguientes:
- La escritura es un simulacro del habla que parece muy útil para la memoria, el saber, la imaginación, pero que resulta contraproducente. La gente se confía y no desarrolla su propia capacidad. Peor aún: llega a creer que sabe porque tiene libros.
- La conversación depende de los interlocutores: quiénes son, qué saben, qué les interesa, qué es lo que acaban de decir. En cambio, los libros son monólogos desconsiderados: ignoran las circunstancias en que son leídos. Repiten lo mismo, sin tomar en cuenta al lector. No escuchan sus palabras ni sus réplicas.

- A su vez, las ideas del autor ruedan de mano en mano, expuestas a la incomprensión y huérfanas de su progenitor, quien no está ahí para explicarlas y defenderlas.
- Los libros reproducen la cosecha, no el proceso creador. En cambio, los discursos sembrados en la conversación germinan y producen nuevos discursos.
- En resumen: la inteligencia, la experiencia, la vida creadora se desarrollan y se reproducen por el habla viva, no por la letra muerta.
Críticas al progreso
Hay en estos argumentos una crítica del progreso que viene de la prehistoria. Son los argumentos contra el fuego domesticado en el hogar y la vegetación domesticada en el jardín; los argumentos de lo natural contra lo artificial, lo crudo contra lo cocido, lo vivo contra lo muerto. Paradójicamente, llegan hasta nosotros por la vía que rechazan. Sócrates no los escribió, en lo cual fue congruente. Quizá Fedro, socráticamente, los recordó y los hizo fructificar en otras conversaciones, que aprovecho Platón. Quizá Platón, dándose cuenta de la incongruencia de escribirlos, dudó. Afortunadamente para nosotros, optó por la escritura: fue socrático y antisocrático al mismo tiempo. Hizo fructificar en libros los diálogos que todavía cuestionan nuestra vida libresca.

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