Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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martes, 9 de diciembre de 2014

"La memoria es en verdad la madre de las musas"

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Harold Bloom cita el doctor Johnson: “Sigue siendo el mayor crítico literario de Occidente y mi héroe: la función de la verdadera crítica es enaltecer la mera opinión en conocimiento. No me interesa la gente que ostenta una opinión sin conocimiento”.
¿Y qué hace a un verdadero crítico? “Un profundo conocimiento de la filología, del griego y del latín, del provenzal y del hebreo, además de las lenguas romances, y la historia del idioma inglés. La gente ignora estas cosas, y no parecen preocuparles. Le digo a mis alumnos que se aíslen cuando un poema o un pasaje de prosa los encuentre o los enaltezca hasta el conocimiento, y lean en voz alta, canten hasta que lo posean, lo hagan suyo de memoria. Ese es el verdadero conocimiento en el campo de la literatura. La memoria es en verdad la madre de las musas. Nunca he escrito un poema porque no puedo olvidar que yo mismo soy una encarnación de la memoria”.


viernes, 14 de noviembre de 2014

Lara Sánchez Roo en Blog Escola de Llibreria - Universitat de Barcelona




Elogio del libro de papel
Barnés Vázquez, Antonio. Elogio del libro de papel. Madrid: Rialp, 2014. 102 p. (Rialp; 268). ISBN 978-84-321-4368-7. 10 €. 
Como Virgilio guiando a Dante, el doctor Barnés acompaña al lector en la ascensión intelectual y emocional que supone encararse a las apariencias y cuestionar la legitimidad de las creencias que forman parte del imaginario colectivo de una sociedad. Con una prosa elegante y pausada, sencilla y certera, expone ideas evidentes pero complejas, que pasan desapercibidas cuando un cambio, una originalidad o una innovación captan nuestra atención y se convierten en un aliciente vital. 
Su obra Elogio del libro de papel es más que una oda a la «habitación de la palabra», como dice el autor, es una alabanza al lenguaje humano, es un reconocimiento y un reclamo al esfuerzo intelectual y a la imaginación, es una gratitud al creador y al sujeto pensante, es un ejemplo de respeto a la historia y a las culturas. Es, a mi juicio, una apología necesaria más que nunca al conocimiento que persigue la sabiduría y el progreso.
Adentrarse en su obra es formularse cuestiones constantes. ¿Los hábitos de consumo, que derivan en gran medida de la preponderancia digital y de su influencia directa en las relaciones interpersonales, pueden acabar relegando a individuos inconscientes e influenciables a una caverna platónica, donde se cree que la verdad está en la imagen que otros han elaborado? ¿El acceso rápido a la información masiva es un condicionante determinante de un mayor y más fácil acercamiento a la sabiduría y el progreso? Las respuestas parecen hallarse en, al menos, tres principios a tener en cuenta: la convivencia entre tradición e innovación, el enfoque y la actitud ante la tradición y el cambio, y la sabiduría como privilegio y dominio que implica conciencia, prudencia, respeto y responsabilidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lilián Camacho en facebook

Comparto unas líneas de un libro apasionante escrito por un cervantista que es, a la vez, un Humanista, en el sentido clásico del término; se tratade un libro para disfrutar, para poseer: va una probadita para ver si alguien se anima a comprarlo:
"Para cuestionar, promero hay que saber. ¿Qué va a discutir el ignorante? Si cuestionar es "controvertir un punto dudoso, proponiendo las razones, pruebas y fundamentos de una y otra parte" corresponde al proceso de lectura. Pero si cuestionar es "poner en duda lo afirmado por alguien", conviene primero entenderlo, pensarlo y saborearlo, o sea, saber; de lo contrario, se disparará la crítica desde la ignorancia, desde un yo que aplasta compulsivamente a un él (el autor del texto).
Cuestionar, ¿desde qué marco? No se cuestiona desde el vacío. La nada no existe. El pensamiento no es neutro. Quien critica, sea consciente o no, lo hace desde un marco (Lakoff), desde una visión del mundo /.../ Leer es entender lo leído y responder al mensaje. La respuesta no tiene que ser, de inicio, una duda. Cuestionémonos primero a nosotros mismos"
¡Qué belleza! ¡Es un privilegio poder levantarme un domingo a leerlo!: Antonio Barnés Vázquez, Elogio del libro de papel, Madrid, Rialp, 2014.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Qué será del libro en la era digital?



Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 82/14

Más vale no decir “revolución digital” con respecto a los libros. No solo porque es una expresión manida; también porque en el caso del libro la cosa no es para tanto.
En la Feria de Fráncfort de hace tres años se dijo que en 2020 la mitad de las ventas de libros serían de títulos electrónicos en los países desarrollados. Antes, la directora del departamento digital de Simon & Schuster había adelantado el hito a 2010 para Estados Unidos, como recuerda The Economist (11-10-2014) en un especial sobre el futuro del libro. Ahora reconoce que el cambio está siendo mucho más lento. El año pasado, los libros digitales representaron el 29% de las ventas en Estados Unidos. Los otros países van aún más retrasados: 21% en Gran Bretaña, 13% en Japón, 4% en Alemania.
Los libros electrónicos no han empequeñecido el mercado, pero tampoco lo han hecho más grande en términos económicos. Solo en Estados Unidos hubo un descenso apreciable (–4%) de las ventas totales de2009 a2012: la causa fue que los libros digitales son más baratos; pero desde el año pasado su expansión aumenta la tarta. Además, son más rentables, de modo que las cinco grandes editoriales de Estados Unidos –menos Hachette– vieron subir sus márgenes de beneficios de2010 a2013.

El libro no se “desempaqueta”

Ya pocos predicen el fin del libro impreso o su reducción a producto marginal. ¿Qué tiene de peculiar, frente a otros productos que han acusado claramente el embate de Internet y la digitalización?
El libro impreso es “una tecnología realmente competitiva: es portátil, resistente, de alta resolución, y no se le acaba la batería” (Russell Grandinetti, de Amazon)

domingo, 2 de noviembre de 2014

Superficiales

Entrevista:EN PORTADA Diario El País

Un mundo distraído

La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro 'Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?' El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma".


El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: "Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!". Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. "Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme". Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).

"Aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro"
Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales... (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), "una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan "el medio es el mensaje", Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.



Pero no hay que equivocarse: Carr no defiende el conservadurismo cultural. Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista. Descubierto in fraganti por la periodista, esboza una tímida sonrisa, "¡lo confieso, me has cazado!". Su oficina está en su residencia, una casa sobre las Montañas Rocosas, en las afueras de Boulder (Colorado), rodeada de pinares y silencio, con ciervos que atraviesan las sinuosas carreteras y la portentosa naturaleza estadounidense como principal acompañante.
PREGUNTA. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.
RESPUESTA. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.


sábado, 1 de noviembre de 2014

crítica en librosensayo.com

*Una reseña de Conchi Sirvent
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Recoge Antonio Barnes (Sevilla, 1967) en este libro “Elogio del libro en papel” que Bill Gates afirmó una vez que “nuestra futura sociedad sin papel será una sociedad sin historia, ya que todo en la red es instantáneo” creo que en este sentido hay muchas personas todavía “revolucionadas” por la Red que piensan o estarían de acuerdo con él. Sin embrago, la lectura de Elogio el libro en papel sumerge al lector en un remanso de paz y serenidad lejos de esta “inmediatez” de la era de Internet.
A pesar de las palabras de Bill Gates creo que todavía la historia del hombre tiene sus posibilidades, como sugiere Barnés, lo que hay que hacer con Internet es “pensar esta revolución y gobernarla”.
Lo que produce la lectura sosegada de un libro en papel no lo produce la lectura en cualquier dispositivo electrónico; cada uno me parece que está para llenar un espacio de ocio y si se quiere de formación de la persona. Creo que no afirmo en vano que igual que hay libros para cada estado emocional en el que nos encontremos hay un formato para cada ocasión. No es lo mismo ir en un metro atestado de gente y querer “leer” un rato, pongamos por caso, que estar delante de un mar inmenso y tener unas horas para “leer”. Probablemente del segundo caso saquemos más pensamientos reflexivos que del primero. Parafraseando el libro, no sólo somos “homo habilis” creadores de destrezas sino también y, al mismo tiempo, somos “homo sapiens”, destinados a pensar, reflexionar, adquirir conocimientos, sacar experiencias…
Un libro es un motivo de gozo para algunas personas, las tapas, las guardas, el tipo de letra, el índice, los capítulos estipulados por el autor y los que yo como lectora voy haciendo con el consabido mensaje de “aquí interrumpí mi lectura”, Barnés nos dice “lo digital iguala lo desigual; el libro especifica lo diverso”. No hay libro igual a otro, no hay lectores iguales aunque leamos el mismo libro.
La idea que uno puede sacar de la lectura de Elogio del libro en papel es tal vez una lucha desmedida entre David –el papel- y Goliat –lo digital- pero sin duda aportan (y no poco) al universo más cercano que tenemos en nosotros mismos, ser más hombres y mujeres “sapiens”


 Aquí

jueves, 23 de octubre de 2014

Hay que tomarse la molestia de leer libros

- Parece que la gente cada vez lee menos libros y recurre más a búsquedas apresuradas en Internet...
-Hay temas que no pueden realmente analizarse leyendo un par de artículos en Wikipedia, o un par de entradas en un blog. Si queremos de verdad sopesar la fuerza de los indicios que apuntan a la existencia de Dios, hay que tomarse la molestia (y el tiempo) de leer libros. Sólo en el contexto de las reflexiones que motiva la lectura de una buena selección de libros se pueden apreciar los puntos débiles y fuertes de las distintas posiciones.

»Sin embargo, es cierto que cada vez se leen menos libros. Y lo peor de todo es que el que basa su pensamiento en búsquedas apresuradas de internet cree ya estar lo suficientemente informado, cuando en realidad, apenas si ha rozado la superficie de las cuestiones en disputa. Es un problema de nuestro tiempo, sin duda.


 Francisco José Soler Gil en religionenlibertad.com



martes, 30 de septiembre de 2014

Luis Alberto de Cuenca en Radio Nacional de España




"Estoy entusiasmado con este librito"


 "Hay una frase que verdaderamente da que pensar: Lo digital iguala lo desigual, y el libro especifica lo diverso".


"Todo el libro está lleno de maravillas"




jueves, 17 de julio de 2014

Jaume Vallcorba: MEJOR EL PAPEL

 

El último informe de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) no habla del amor. Ni de cómo mantener incorrupta la pasión por los libros, a pesar de la debacle, de las ventas en picado, de la falta de solución para remontar el batacazo, de la facturación dramática en un país empobrecido, ni del libro convertido en un objeto de lujo. El amor en tiempos del cólera lo pone el profesor Jaume Vallcorba, el editor más elegante de este país, desde que en 1999 fundara la editorial Acantilado.
Hace unos días hizo llegar una conferencia a los editores del futuro, que se forman en el Instituto de Educación Contínua de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en el marco de clausura del Máster de Edición, que dirige Javier Aparicio Maydeu, donde el maestro esboza su legado en forma de código de buenas prácticas del editor sin fisuras. El texto al que este periódico ha tenido acceso contiene las claves de la supervivencia de un oficio, en las que no oculta los peligros a los que el propio sector ha arrastrado a su amada tarea.
UNO: EDITAR ES AMAR
La última palabra de Jaume Vallcorba escrita en su conferencia es la mayor lección de todas: “amor”. El amor es irrenunciable para el editor. No hay nada que se le interponga, que le distraiga de sus tareas, que le haga perder su tesón y su voluntad, al menos en aquellos editores cuya voluntad es la de crear libros que acompañen toda una vida, no unas paradas de metro. El amor por sus autores está por encima de todo, para conseguir de ellos “el máximo de sus posibilidades”. “Ayudarle a mejorar, créanme, no significa adaptar el texto a los gustos imperantes, en aras de una mayor popularidad o una mayor venta, sino ayudar a limar las asperezas que lo afean o lo desfiguran”. Con ellos en los aciertos y en los éxitos, en los errores y los fallos. El amor no se agota nunca. Ni siquiera treinta años después.



DOS: UN EDITOR TIENE RESPONSABILIDADES
Y no sólo con su empresa. Sobre todo, con la sociedad en la que interviene. Para Vallcorba un editor debe asumir ciertas responsabilidades, porque de su oficio deriva la construcción de una personalidad, ya sea individual o social. El editor tiene alcance al pensamiento humano, dice. “Editar, ha sido para mí, desde el principio, proponer a unos amigos que no conocía una lectura que pensaba que les podía gustar, estimular y enriquecer. Estoy convencido de que un libro es capaz de modificar a su lector por el simple hecho de haberlo leído; que puede cambiar, en el lector, algo importante”. Nadie es la misma persona antes y después de la lectura.
TRES: LAS VENTAS NO LO SON TODO
De hecho, si el libro no tiene ningún atractivo, aún con muchas ventas, “se verá fuera del ámbito personal de interés y actuación de un editor tal como yo lo concibo”. Y lo concibe como un oficio en el que confluye el trabajo intelectual y artesanal, desde la idea a la publicitación, distribución y venta. Vallcorba nunca ha renunciado al “tino empresarial”, ni a la visibilidad del libro. Porque “sin visibilidad, no hay existencia”.
CUATRO: UN TRABAJO INVISIBLE Y TRANSPARENTE
El editor está escondido tras las páginas, se hace “invisible” y “transparente”. “Me habrán oído decir que creo que un libro debe ser como una pantalla cinematográfica, en la que la acción se desarrolle sin que ésta sea percibida: una errata, una mala traducción, una mala edición, una mala tipografía son manchas en esa pantalla”. Vallcorba recomienda que sólo en un punto el libro y el editor deben hacerse visibles: en la librería, compitiendo con el resto de novedades. Ojo con el diseño: “Creo que un libro, más que llamar la atención por su estridencia, lo debe hacer por su silencio”.
CINCO: EL CATÁLOGO ES UN GRUPO DE AMIGOS
El marco al que se refiere Vallcorba es el catálogo, donde se relacionan autores que entran en diálogo. “Lo más importante será el grado de sintonía, la amistad que pueden establecer los libros entre ellos, fruto de esa simpatía espiritual que habrá sabido poner de relieve su editor”. “Con los libros pasa lo mismo que con las personas. Y no es lo mismo encontrar a Stefan Zweig por la calle en compañía de cualquiera que en la de Joseph Roth, que fue un amigo cercano en vida, o en la de Chateaubriand, con quien dialogo desde la distancia en el mundo del espíritu”.
Con ser un clásico no basta, asegura. El autor necesita de sus amigos, necesita sentirse a sus anchas en una conversación civilizada. “Es esa conversación la que ayuda a construir un marco y la que da forma a cualquier catálogo editorial”. El editor es el responsable de su coherencia, de las amistades, es la persona responsable de poner en contacto a autores en común, con lectores que se reconozcan de golpe en ellos.
SEIS: EL DESIERTO ES INTERNET
“El mejor de los libros puede hacerse invisible a sus hipotéticos lectores sin el trabajo fundamental que sobre él debe ejercer su editor. Cada día aparece un número indeterminado de libros nuevos, algunos de ellos verdaderamente valiosos, que son destruidos al cabo de un tiempo por una guillotina implacable. Y muchos otros que aparecen colgados en internet, como ahorcados mecidos por el viento, sin que nadie les preste atención. Lo infinito de internet se asemeja peligrosamente al desierto. A un desierto estéril”, dice. ¿Los hay fértiles? El énfasis contra la autoedición le hace redundar al editor, que define su tarea como salvador de libros interesantes al darles un marco.
SIETE: MEJOR EL PAPEL
Como la forma cuenta en la configuración del marco, “una manera de subrayar esta comunión, sin duda, reside en el aspecto que adquiere el objeto en el que el libro toma cuerpo”. “Es quizás por esto que soy tan poco amigo de las pantallas electrónicas”. Vallcorba subraya la importancia de la forma que toman los libros de una editorial como “algo fundamental”. Hacer lo contrario, hacer cada libro distinto a los demás, tender al pelotazo puntual y la desintegración de la imagen de colección, es “darle un protagonismo material, es tender a lo excéntrico y a lo raro”. Es una de las claves del éxito comercial, pero “privarlo de estar en una sala en conversación con sus potenciales amigos”.