Elogio del libro de papel reflexiona sobre la función de los formatos en la transmisión de los textos. Las palabras posadas en las diversas superficies -libro, revista, periódico, grafitis, publicidad...- reciben de estos formatos un valor que no es despreciable. La igualación de todos los formatos en internet debe contrapesarse con el mantenimiento de las formas reales. La ciencia pertenece a los libros. Leer es ascender al monte de la abstracción desde el valle de la imagen.
Imagen: Vladimir Pustovit, CC

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domingo, 22 de febrero de 2015

Màrius Carol en La Vanguardia / El colonialismo digital



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764 libros vendidos en 2014

En 2014 se han vendido 764 ejemplares de Elogio del libro de papel: 762 en papel y 2 digitales. La enorme desproporción entre los libros de papel vendidos y los digitales hace honor al título del libro y nos produce una gran satisfacción. Esperamos que el 2015 vea agotarse esta primera edición, de la que ya quedan pocos ejemplares, y pueda ver la luz la segunda. Gracias.


lunes, 16 de febrero de 2015

Un baluarte frente al colonialismo digital

 



La lectura está amenazada; nos la roban». El grito de alerta que lanza el filósofo Roberto Casati en Elogio del papel (Ariel) parece sumarse al coro de apocalípticos y agoreros que anuncian la inminente extinción del libro. Este alegato «contra el colonialismo digital» es, sin embargo, algo más que otra opinión alarmista y llorona ante lo que parece inevitable: se trata de una argumentación sobre lo que hace del libro un instrumento de conocimiento insustituible y de buscar la convivencia con los nuevos soportes que se difunden de manera arrolladora. Casati „especialista en filosofía de la percepción y director de investigación en el CNRS, el equivalente francés a nuestro Consejo Superior de Investigaciones Científicas„ insiste de continuo en que no es un ludita y que las tecnologías que otros ven como el enemigo abominable forman parte imprescindible de su actividad diaria. Por eso su libro se orienta a «demostrar cómo es posible adaptarse a ese nuevo entorno y cuándo, por el contrario, hay que intentar oponerse y por qué medios».

El autor de Elogio del papel sostiene que, pese a las aparentes ventajas que los nuevos soportes tienen para el lector, «el entorno digital se ha vuelto hostil para la lectura de libros». Este proceso se ha acelerado con la irrupción de las tabletas. «El iPad nace como el último apéndice seductor de un inmenso sistema de distribución de contenidos». Hasta su llegada «los ordenadores eran principalmente, por no decir exclusivamente, herramientas de producción intelectual. Ahora bien, por primera vez, hemos visto surgir un ordenador que es básicamente una herramienta de consumo intelectual». En ese soporte, el libro se transforma «en una aplicación entre infinidad de otras al alcance de la mano, muchas de las cuales son absolutamente fabulosas y muy seductoras». Esa equiparación con otros formatos abre vías de fuga al usuario que afectan al elemento principal de la lectura: la atención, «nuestro principal recurso intelectual». En eso consiste la amenaza.
En la preservación del entorno que requiere el libro la escuela juega un papel crucial como «espacio protegido para la lectura». «La escuela enseña a leer, pero debe enseñar igualmente a leer en profundidad», sentencia este libro, que resulta de gran interés para un ámbito educativo acosado por las novedades tecnológicas.
La escuela debe transformarse, para el autor de Elogio del papel, en un baluarte contra esa nueva ideología que es el ´colonialismo digital´, la pretensión de mediatizar con cachivaches toda actividad humana. Ese empeño entraña peligros incluso para la democracia. «El voto por internet presenta riesgos inevitables de control social y de manipulación, y debería prohibirse sine die en las instituciones democráticas», advierte Casati.
Uno de los pilares de esa ideología colonizadora es el ´mito del nativo digital´, tesis de apariencia inofensiva que sostiene que asistimos al surgir de una forma de inteligencia adaptada a los nuevos medios. «No hay en ello nada de específico: se trata de una capacidad general, más o menos adaptable en el entorno de la pantalla táctil o del teclado», se refuta en Elogio del papel. «El problema que debe afrontar el colegio no es tener que adaptarse a nuevos tipos quiméricos de inteligencia, sino actuar de manera que la inteligencia y la cultura puedan florecer y desarrollarse en un contexto en el que la dispersión dificulta esa misión». Para Casati, «el libro y la escuela son dos elementos clave de la resistencia a la colonización digital, y ello es porque se sitúan en una zona todavía controvertida y disputada».


domingo, 8 de febrero de 2015

Debate sobre el libro de papel

Un profesor titular de Educación, leído Elogio del libro de papel, plantea las siguientes cuestiones: 
1.- ¿Inter legere o es posible una hermenéutica intus - legere?
2.- Cierto, la red es heracliteana. Y tiende a presentar la inmediatez como alternativa de velocidad infinita para la infinita capacidad de la voluntad humana. Sin embargo, ¿no es algo análogo al tránsito de la escritura cuneiforme al papiro y de este a la imprenta? En positivo: Eliot tiene razón: se pierde la sabiduría en información y esta en conocimiento. Pero ¿no cabría un acercamiento docente y guiado de los estudiantes para que moren en lo permanente, aunque no esté en formato papel? (A fin de cuentas la denuncia de T.S. es formulada en modo imprenta y no en papiro ni en tabletas sumerias). 
 He aquí mi respuesta::
Fonéticamente parece que la evolución es inter-legere, y me parece muy sugerente.
Creo que el paso del papiro al códice y de este al libro impreso es una evolución del mismo objeto. Pienso que una pantalla de internet es otro objeto.
Pienso que lo virtual amplía posibilidades, pero que no debe sustituir a lo real. El ascenso al monte de la abstracción desde el valle de la imagen se hace mejor con un libro en la mano. Comprender que conocer es asimilar y no solo recibir datos se hace mejor con un libro en la mano. Comprender que la ciencia son discursos y no vídeos, wasaps, twiters, facebook y emails se hace mejor con un libro en la mano... Salir de la jaula de la imagen y de la caverna de los medios de comunicación, adquirir pensamiento crítico se hace mejor con un libro en la mano. Comprender que el tempo del conocimiento es distinto del tempo de la información se hace mejor con un libro en la mano.
Ahora bien, no con cualquier libro. hay que pensar qué libros...








EL PLACER DEL PERIÓDICO

JUAN MANUEL DE PRADA
 
ABC 8.02.2015
 
La lectura gustosa es una experiencia que nada tiene que ver con la lectura funcional o maquinal
OTRAS plumas menos torpes que la mía han glosado aspectos muy jugosos o polémicos de la reciente intervención del director de ABC, en el foro de la Nueva Comunicación. Yo quisiera dedicar este artículo a glosar una breve alusión que Bieito Rubido hizo, en medio de su perspicaz alocución, al «placer» que nos depara la lectura de un periódico, mientras se saborea el desayuno. Fue una mención tímida que apenas desarrolló, no sé si por pudor de adentrarse en pasadizos íntimos o porque el tiempo lo apremiaba y juzgó que aún restaban por desarrollar otras cuestiones de mayor enjundia.
Pero el caso es que el asunto es mucho más enjundioso de lo que parece, porque la lectura gustosa es una experiencia que nada tiene que ver con la lectura funcional o maquinal que realizamos a matacaballo, como la comida sabrosa nada tiene que ver con la comida rápida que hacemos para aplacar el hambre. Suele escamotearse esta diferencia radical porque, si la hiciésemos, repararíamos en la existencia humillante que sufrimos; y porque a quienes han conseguido que la suframos sin rechistar no les conviene que caigamos en la cuenta de los placeres menudos a los que hemos renunciado, los placeres sencillos que hasta hace poco formaban parte naturalmente de nuestra vida y que ahora se han convertido en placeres inaccesibles, borroneados por la girándula de urgencias que nos impone eso que llamamos, ingenuamente, «nuestro ritmo de vida» (y digo ingenuamente porque el ritmo de vida nunca es nuestro, ya que son otros los que nos lo imponen, para exprimirnos más concienzudamente). El dichoso disfrute que produce la lectura de un periódico nada tiene que ver, en efecto, con el insípido picoteo en una pantallita táctil, por la sencilla razón de que la lectura es un viaje de ida y vuelta, según señalaba Proust en un célebre pasaje de En busca del tiempo perdido: a la vez que absorbemos los contenidos del periódico, la introspección reflexiva nos permite que nuestra alma entre en comunicación con lo que estamos leyendo, de tal modo que el periódico, a la postre, se familiariza con la fisonomía de nuestra intimidad, entra en coloquio con ella y termina instalándose en sus aposentos. Nada de esto ocurre en la lectura de noticias que hacemos en los artilugios electrónicos, que es nerviosa y epidérmica, cuando no difusa o casi inexistente. No hay más que leer la turbamulta de comentarios que suelen acompañar las noticias en las ediciones electrónicas de los diarios, casi siempre una logomaquia aturdidora (a veces exabruptos de trolls, a veces ocurrencias y digresiones impertinentes) que delata que la noticia comentada no ha logrado adentrarse en la conciencia reflexiva de quienes la han leído (aunque tal vez sólo hayan leído unas pocas líneas, o sólo el titular, o ni siquiera).
Umberto Eco señala con tino que las nuevas tecnologías se muestran incapaces de satisfacer todas nuestras demandas intelectuales. Y establece una distinción muy iluminadora entre la lectura electrónica, que viaja por delante de nosotros y se adelanta a nuestra curiosidad, procurándonos un copioso caudal de información en el que terminamos anegados, y la lectura de libros y periódicos, que viaja a nuestra velocidad, se acompasa a nuestras pesquisas intelectuales y nos permite acampar entre las palabras, para quedarnos a vivir dentro de ellas, como nos quedamos a vivir dentro del aroma de un café humeante, deseosos de prolongar el gustoso placer que procuran a nuestra alma.
Y ese placer nunca podrán remedarlo los cacharritos con pantalla táctil, que sólo anhelan que vuestros dedos se vuelvan huéspedes, para que el alma se quede más rápidamente deshabitada.